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Deporte y conducta: Mejorar la convivencia.

Deporte y conducta: Mejorar la convivencia.

Gracias a Internet todo se sabe. Sabemos que hay gente muy bruta viendo los partidos de sus hijos, y que llegan a pegarse, o que van a ver los partidos del equipo de su pueblo y acaban en una pelea multitudinaria. Sabemos incluso cosas peores, y también mejores. Hay equipos que celebran el tercer tiempo, niños que celebran los goles del equipo contrario y espectadores que aplauden deportivamente la victoria del adversario.

 

Y en general podemos decir que todo el mundo sabe cómo hay que comportarse y como no, y me atrevo a decir que incluso se ha mejorado respecto a otras épocas, pero no se consigue erradicar de los deportes de aficionados o amateurs una cierta violencia, a los árbitros, a los entrenadores, a los jugadores y entre los mismos padres y aficionados, y sorprendentemente no siempre es violencia contra los rivales sino también con los compañeros.

Hay una violencia que nos asusta e impresiona que es aquella que nos apabulla desde las redes sociales o las noticias haciéndonos creer que lo excepcional es lo normal. El problema es que a veces esa violencia extrema nos hace creer que nosotros no somos así, los demás puede ser, y que esos casos aislados se producen por generación espontánea que nadie sabe por qué terminan explotando.

El tema es tan importante y tan serio que merece un análisis detenido. Lo primero es preguntarnos qué tipos de violencia hay y que factores se dan que puedan provocar situaciones de violencia para después trabajar en los distintos aspectos de manera integral y coordinada.

Los tipos de violencia en el deporte en general son:

  • Verbal: Muy conocida en el deporte profesional en insultos, canticos, juramentos, etc. Dirigidos a los árbitros, a jugadores rivales, o a instituciones. Pero que también se ve en las competiciones infantiles, con insultos de los padres a los árbitros y jugadores rivales, críticas feroces a los entrenadores y a jugadores del mismo equipo. Ejemplos?: Esto es lo que he oído este fin de semana en partidos de niños y niñas entre 8 y 14 años, en futbol y baloncesto, y en general en partidos sin ninguna “tensión”
    • – “el 9 del otro equipo es un c…..” –
    • – “Arbitro no te enteras, ponte gafas” –
    • – “este entrenador no tiene ni idea, saca a todos y al final para perder el partido, es un …” –
    • – A ver si nos quitan a XXXX del equipo que está gordo y no da un pase en condiciones, las pierde todas-
  • Física: Los choques entre aficiones rivales y de jugadores profesionales han llenado bastantes noticias este año. Suficientes para no recordarlas. En categorías infantiles es muy poco habitual que haya peleas entre los jugadores, aunque puedan existir, y en cambio ha sido más habitual la violencia física contra los árbitros o entre los padres de los chavales.
  • Social: esta violencia es más difusa y complicada de gestionar, aunque ahora con las redes sociales podemos observar mejor como se crean ciertas situaciones de conflicto, de animadversión que pueden terminar en agresiones verbales y físicas. Los trolls en distintos foros, o en grupos de mensajería, hacen un daño enorme y generan situaciones muy complejas. Se dan casos de acoso y ciberbulling tanto en profesionales como en menores, y es un problema al que hay que darle solución.

La violencia en todos sus aspectos se puede dar dentro de un mismo equipo, de un mismo club o frente a otros equipos o clubs, no hay que actuar solamente contra la violencia durante los partidos.

Ahora vamos a ver algunos factores que pueden explicar violencia:

  •  Sociales: todos los estudios sobre violencia en el deporte indican que, en el deporte profesional, los hinchas más violentos son los que corresponden al perfil de varón entre 15 y 30 años de clase social media baja. Pero este perfil apenas se da en el deporte aficionado donde hay más presencia de adultos de más de 30 años y de menores de 18 años, aunque es posible que el perfil sociodemográfico en el que predominen los actos violentos entre personas de clase media baja sea más indicativo, tampoco lo considero útil ya que el deslizamiento social de las clases medias hacia la clase media baja hace que ésta suponga un porcentaje altísimo de la población y no hay evidencias que sustenten esta idea.
  • Culturales: Hay una serie de factores culturales que parecen justificar cierta violencia frente al contrario, el árbitro o cualquiera que cuestione nuestras ideas y creencias.
    • Vivimos en una cultura que hipervalora el éxito y castiga el fracaso. Eso nos lleva a intentar ganar a toda costa.
    • Tenemos un enorme caudal de información, buena y mala, pero normalmente diseñada para que nos reafirme en lo que pensamos. Los “otros” son peores y “nosotros” mejores.
    • Impunidad al criticar, ahora es muy fácil poder atacar sin ser “visto”, existiendo la expresión “trollear” para indicar que fastidias a alguien.
    • Aceptación social de la violencia verbal, y física, para resolver conflictos. Lo vemos en series, películas, debates, ….
  • Psicológicos: Hay muchos tipos de conductas que tienen su origen en procesos de aprendizaje erróneos o inexistentes, pero también en situaciones derivadas de altos niveles de estrés o de unas expectativas imposibles de alcanzar. Cierto tipos de conductas muy poco aceptables por la sociedad son en cambio mejor toleradas en los ámbitos del deporte. Así una lealtad incuestionable, o un liderazgo férreo, o una agresividad competitiva, que en cualquier otro ámbito no se toleraría si se puede manifestar en defensa o apoyo a un club o un equipo. Y aquí es donde muchas veces se originan los estallidos de violencia, es un cóctel, mezclamos ansiedad con frustración con falsas expectativas y conseguimos un buen coctel de ira y si le ponemos una rodaja de falta de autocontrol …

 

¿Qué podemos hacer? Evidentemente no se puede abarcar todo lo que interactúa con los procesos de violencia en el deporte, pero si podemos trabajar en algunos factores para evitar en la medida de lo posible que se dé ninguno de los tipos de violencia antes descritos. Hay que trabajar la psicoeducación a todos los niveles, con los entrenadores, con los jugadores y con los padres. Es necesario un cambio en cómo se valoran ciertas actitudes, y que valor se da al comportamiento adecuado. Cuanto más valor le demos a una convivencia adecuada y menos toleremos la violencia, más rápido podremos cambiar a mejor. No es necesario establecer mayores penas o castigos a los infractores, de nada sirve si no es posible cumplirlas o si sólo se cumplen en casos ya demasiado graves. Lo mejor sería trabajar desde muy pequeños hasta mayores para convertir en tabú cualquier tipo de violencia entre jugadores, padres, aficiones, árbitros y cualquier otro estamento del deporte, favoreciendo la convivencia y los valores positivos. Para lograr un cambio en profundidad se necesita la colaboración de instituciones y clubes, coordinar cada iniciativa para dotarlas de un objetivo común, y a la vez implicar a padres y entrenadores para finalmente trabajar con los jugadores a largo plazo. Todos tenemos claro del poder formador del deporte, de su capacidad para trasmitir valores, ahora tenemos que decidir que valores son los que queremos trasmitir y que formación deseamos.

 

Juan Cruz Rada
Juan Cruz Rada
Sihayalternativa@Opse.Es

OPSE es un proyecto que nace para dar solución a problemas que podemos observar en nuestras empresas, organizaciones, familias o en nosotros mismos. Los cambios en la sociedad y los distintos procesos vitales producen situaciones complejas en los que el apoyo o el asesoramiento de un PSICÓLOGO profesional puede ser necesarias. ¿Hablamos?

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